Dos veredictos
27 de mayo de 2008
Culpables
Dos hombres, en su primer y único diálogo.
―Por culpa de tu trabajo, tengo que morir -dijo el hombre, bajando la cabeza.
―Por tu culpa, tengo que trabajar -contestó el verdugo, bajando el hacha.
El juicio
Infinitésimo juicio en el Tribunal de Dios, mientras las puertas del Cielo se van cerrando.
―¿Por qué tuve que morir? Yo era muy joven -preguntó la mujer.
―¿Por qué lo obligaste a morir? Ni siquiera había nacido -sentenció la voz omnipresente.


